Una receta salada para variar que ultimamente me estaba subiendo el nivel de glucosa en la sangre de tanto ver galletas :)
Podreis pensar que es algo muy sencillo lo que os presento y teneís razón pero todo tiene su "secretillo" para hacerlo bien y hacer de algo cotidiano algo riquísimo y diferente.
El truco para que las patatas fritas queden crujientes por fuera y cremita por dentro además de mucho menos aceitosas es picarlas y dejarlas en abundante agua fría al menos una horita, esto hace que suelten el almidón, secamos sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite, freimos y salar al final.
Los huevos pues cascarlos en un bol o tacita pequeña y volcar con cuidadín en la sartén con abundantísima aceite de oliva bien bien caliente, dejar unos segundos para que se hagan las puntillitas y listo.
He puesto también este plato en rollo presentación y lo único que he cambiado es que el jamón en vez de ponerlo tal cual lo he horneado para hacer un crujiente y lo he espolvoreado con pimentón como los tomaba mi padre.
Espero que os guste, os haya ayudado en algo o al menos os haya abierto el apetito :D que eso seguro que sí.